La evolución del triple y el cambio de juego de Marc Gasol
Cuando Marc Gasol aterrizó en la NBA en 2008, el baloncesto todavía se movía bajo una lógica muy distinta a la actual. El pívot clásico era una figura central: jugar de espaldas al aro, sumar desde la pintura, cargar el rebote y dirigir la defensa. Y ahí, Marc encajaba a la perfección. Su impacto en los Grit & Grind Grizzlies no se entendía solo en números, sino en su inteligencia: lectura de líneas de pase, protección del aro, comunicación defensiva y un juego combinativo desde el poste alto que convertía a Memphis en un equipo incómodo, físico y cerebral 🧱.
Pero la NBA comenzó a girar. El triple dejó de ser un recurso para convertirse en motor ofensivo. Equipos como Golden State demostraron que abrir la pista y castigar desde el perímetro no solo era efectivo… era dominante. El spacing se convirtió en un principio básico, y con él, el pívot tuvo dos opciones: adaptarse o quedarse atrás.
Marc Gasol no solo eligió adaptarse. Eligió evolucionar.
Entre 2008 y 2015 apenas intentaba triples: era un pívot de fundamentos, de media distancia, de juego asociativo. Pero a partir de la temporada 2016-17, su transformación fue evidente: pasó de lanzar 0,1 triples por partido a más de 3 intentos, alcanzando un acierto superior al 38% en su mejor año. Un cambio radical para un jugador consolidado, veterano y con un estilo ya definido.
Ese cambio no fue una cuestión de moda o estadística. Fue una transformación estratégica 🧠.
Marc entendió que el pívot moderno debía abrir la pista, atraer defensas hacia el perímetro para liberar cortes y continuaciones, y convertirse en un conector ofensivo que no solo finalizara jugadas, sino que las creara. Su visión de juego desde la cabeza de la zona, su lectura de ayudas y su mecánica fiable desde el triple lo convirtieron en una pieza única.
En Toronto, esa evolución fue decisiva. Su rol en el título de 2019 fue menos vistoso que el de otras estrellas, pero esencial: liderazgo silencioso, defensa estructural, circulación ofensiva y ese triple desde la esquina o desde la frontal que obligaba a las defensas a respetarlo. Un pívot que ya no vivía exclusivamente en la pintura, sino que controlaba el ritmo desde fuera.
Su carrera resume la transformación del pívot en la última década:
➡️ Del poste bajo al perímetro
➡️ Del impacto físico al impacto táctico
➡️ De ancla interior a creador de ventajas
Marc Gasol no solo siguió la evolución del triple. La entendió, la interpretó y la integró en su identidad.
Su evolución nos recuerda que el baloncesto no es solo fuerza o talento: es adaptación, lectura y comprensión del juego. Cambia la liga, cambian los roles… y los grandes son los que entienden hacia dónde se mueve el juego antes que nadie. 🔥
